Del Mundo | Piratas Del Caribe 3- En El Fin

Absolutamente sí. Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo representa el punto máximo de la ambición de Disney en los 2000. Es ruidosa, confusa, demasiado larga y emocionalmente contradictoria... exactamente como debería ser una leyenda de piratas contada por borrachos en una taberna.

Para los que crecieron con Jack Sparrow, ver a Elizabeth Swann convertirse en Rey Pirata, a Will Turner aceptar su destino y a Barbossa morder una manzana triunfante mientras Beckett muere ahogado en su propia arrogancia es, sencillamente, cine en estado puro. Piratas del Caribe 3- En el Fin del Mundo

Puntuación final: ★★★★☆ (4.5/5) "No es el destino lo que importa, sino el viaje... especialmente si ese viaje implica caerse del fin del mundo". Absolutamente sí


Palabras clave secundarias utilizadas: Jack Sparrow, Barbossa, Davy Jones, Maelstrom, batalla naval, final de trilogía, Will Turner, Elizabeth Swann, Perla Negra, Holandés Errante. Uno de los grandes aciertos de Piratas del


Uno de los grandes aciertos de Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo es su diseño de producción. El "más allá" no es un infierno clásico, sino un mar seco y blanco bajo un cielo verde, salpicado de barcos congelados y rocas flotantes. Jack Sparrow está atrapado allí dentro del Perla Negra, rodeado de cientos de clones de sí mismo (una joya de comedia absurda de Depp).

La secuencia de la llegada al limbo es icónica: el Perla Negra navega sobre un mar de estrellas (el reflejo del cielo en las aguas del inframundo) y para regresar al mundo de los vivos, deben "voltear" el barco literalmente al atardecer. Esta inversión de la física es una metáfora de la confusión moral que reina en la película.

Si hay una secuencia que los fans de Piratas del Caribe 3- En el Fin del Mundo recuerdan con cariño, es la del matrimonio de Will y Elizabeth en medio del fragor de la batalla contra el Holandés Errante y la flota de Beckett. Mientras las balas de cañón vuelan y los espadazos son constantes, Barbossa oficia la boda ("¡Os declaro marido y mujer!") y los recién casados deben separarse inmediatamente para seguir combatiendo. Es absurdo, romántico y trepidante, todo a la vez.